Es posible aprender lo necesario para ser creativo?

Es posible aprender lo necesario para ser creativo? Si nos fijamos en grandes artistas, músicos o empresarios, puede parecer que la creatividad es un don que poseen solo unos pocos afortunados. ¿Es algo que el resto de los mortales sólo podemos admirar? Las respuestas a estas cuestiones las podemos a continuación…

En los últimos años han ido creciendo voces que demandaban educar y enseñar la creatividad desde una edad temprana en las escuelas y universidades. Mientras que el secreto para “desbloquear” el genio creativo sigue siendo difícil de descifrar, la investigación sugiere que es posible preparar la mente para que emerjan las ideas creativas. Incluso la creatividad se enseña como disciplina académica en algunos lugares. Así que, ¿cómo pueden encender esa chispa creativa? ¿Deberían enseñarse estas técnicas?

La creencia de que en la educación se está fallando a la hora de fomentar las habilidades creativas ha aumentado en los últimos años. El educador y autor Ken Robinson, por ejemplo, sostuvo en una inspirada TEDtalk en 2006 que las prácticas educativas actuales aplastan los talentos creativos innatos de los estudiantes. Robinson metió el dedo en la llaga, convirtiéndose en una de las charlas TED más vistas de todos los tiempos.

Entonces, ¿es cierto que estamos obstaculizando la creatividad? La evidencia aporta datos a favor y en contra. Sandra Russ, una psicóloga de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland, Ohio, ha pasado 23 años estudiando la forma en que los niños y niñas en los EE.UU. juegan cuando se les da dos muñecos y tres bloques de construcción. Ha encontrado que las historias que los niños y niñas elaboran cuando juegan con los juguetes son más imaginativas hoy que en cualquier otro momento desde la década de 1980. Pero por otro lado, los niveles de creatividad están cayendo en los contextos formales del aula. Los niños son evaluados rutinariamente utilizando las Pruebas Torrance sobre pensamiento creativo – por ejemplo, se les pide que piensen en usos alternativos para un objeto, como un libro o una lata. Los resultados de los tests actuales son más bajos que los de la década de 1990. Esto puede deberse a que las pruebas estandarizadas fomentan en los niños el “ajustarse a la norma” en lugar de valorar el hecho de pensar diferente.

Algunos estudios sugieren que puede haber algo de estos “ajustes hacia la conformidad”. Jack Goncalo, en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, ha encontrado que personas que están preparadas para distinguirse de entre sus compañeros, posteriormente obtienen mejores resultados en pruebas de creatividad que aquellas a las que se les había alentado a ajustarse al grupo. “Los entornos en los cuales a las personas se les enseña a encajar y no a destacar, es ahí donde debemos intervenir”, indica Goncalo.

Gerard Puccio, en Buffalo State College de Nueva York, sostiene que nunca se le ha dado importancia a proporcionar a las personas las habilidades necesarias para el pensamiento creativo. “Ya no es un lujo. Se trata de la supervivencia “, dice. Las empresas florecen cuando la creatividad se fomenta y caen cuando no se hace, y pone como ejemplo la comparación del crecimiento de Silicon Valley con el declive de la industria automovilística de Detroit.

Puccio preside el International Center for Studies in Creativity, que fue el primer departamento universitario del mundo en su tipo. Debe su origen a Alex Osborn, un ejecutivo de publicidad que trabajó en la avenida Madison de Nueva York a mediados del Siglo XX. Osborn cofundó BBDO (la inspiración para la agencia de publicidad Sterling Cooper en la serie de televisión Mad Men). Para obtener mejores ideas en su personal, Osborn comenzó a experimentar con métodos para facilitar el pensamiento creativo: uno de los métodos más famosos que él popularizó fue el brainstorming o la lluvia de ideas.

Cuando se retiró, Osborn se dio cuenta de que tenía más sentido impulsar la creatividad mientras las personas aún estaban en su etapa de educación académica, y esto llevó a la formación del departamento de creatividad del Buffalo State College. Hoy en día, hay asignaturas de estudios creativos disponibles en varias universidades de todo el mundo.

¿Qué tipo de técnicas se enseñan? Puccio enseña a sus alumnos que la creatividad surge en cuatro etapas:

Aclarar consiste en asegurarse de que estás haciendo la pregunta correcta;
idear trata sobre explorar tantas soluciones como sea posible;
las fases de desarrollar e implementar consisten en asegurar que la idea es práctica y convincente para los demás.
De las cuatro etapas, idear es quizás la que implica de manera más evidente un pensamiento innovador. Es aquí donde la conocida técnica de brainstorming entra en juego. La idea, dice Puccio, es forzar el cerebro para que salga de un estado puramente analítico en el que tiende a centrarse en una solución única e ignorar otras opciones. Es más probable que una mente mente “descentrada” realice las conexiones inusuales necesarias de las que surja una solución novedosa al problema.

Uno de los métodos para idear que utiliza Puccio es pedir a los estudiantes que piensen un problema y luego presentarles un objeto al azar, insistiendo en que encuentren una manera de conectarlo e introducirlo en la discusión. “Se trata de forzar al cerebro a renunciar a los viejos patrones y a buscar otros nuevos. Es lo que sucede cuando los inventores hacen un gran avance”, dice.

La investigación científica apoya la idea de que ciertas actividades pueden preparar la mente para llegar a soluciones menos obvias que las que aparecerían normalmente. Los psicólogos lo llaman pensamiento “divergente”. Por ejemplo, Joydeep Bhattacharya, de la Universidad Goldsmiths de Londres, ha demostrado que las personas con un estado de ánimo relajado tienen más probabilidades de llegar a soluciones creativas al resolver problemas. Y otro estudio realizado por investigadores australianos mostró que las personas tienen más probabilidades de resolver puzzles cuando están acostados boca arriba que cuando están de pie. Quizás es porque cuando la gente está relajada, su mente distraída les incita a considerar una gran variedad de ideas en lugar de quedar atrapada en modo más estrecho y fijo de pensamiento.

Además de la enseñanza de habilidades de pensamiento divergente, Puccio también sostiene que la creatividad exitosa implica asegurar que las ideas surgidas son prácticas y convincentes, justo las etapas de desarrollo e implementación de su enfoque de cuatro pasos. “La creatividad no te da licencia para ser un estrafalario”, dice.

Esto va en contra de algunas creencias comunes sobre cómo fomentar la creatividad. Por ejemplo, al realizar una lluvia de ideas. Muchos creen que funciona mejor si ninguna idea es criticada, aunque sea totalmente inverosímil. “Eso siempre me molestó”, dice Charlan Nemeth, psicóloga de la Universidad de California en Berkeley. Nemeth encontró que animar a la gente para debatir las ideas e incluso criticarlas durante una tormenta de ideas genera ideas más útiles que cuando la crítica se elimina.

No se trata de criticar por criticar, dice Nemeth. Pero si se dan verdaderos problemas con una idea, deben discutirse. “A cambio, esto animará a tomar mejores soluciones y más creativas”, sostiene.

Entonces, ¿qué significa todo esto para las escuelas? ¿Hay que eliminar los libros de texto y el aprendizaje de memoria que se utiliza para preparar a los estudiantes para las pruebas estandarizadas? ¿Animamos a que los niños dejen vagar sus mentes en lugar de concentrarse en el aula? Es fácil ser cínico con algunos de los resultados que surgen al estudiar la creatividad aunque, como muestra de trabajo de Nemeth, discutir problemas reales mientras se ponen en marcha estas ideas en el aula es, probablemente, un ejercicio útil. Por ejemplo, nadie en el campo de la investigación sobre creatividad sostiene que los niños deben dar rienda suelta a su imaginación en detrimento de comprender un tema. Después de todo, no se puede pensar “fuera de la caja” hasta que no se entiende lo que hay “dentro de la caja”. Pero como las empresas del siglo XXI destacan cada vez más el valor de la creatividad en sus empleados, es importante que los maestros también puedan valorar este rasgo en sus estudiantes, algo que no ocurre con los planes de estudios hoy en día, comenta Puccio.

Hay que resaltar también que estas técnicas de creatividad no van a convertir a un niño normal en un joven Einstein o Picasso, todo el mundo acepta que no se puede enseñar a alguien a ser un genio. Se trata más bien de fomentar el pensamiento creativo en el día a día, de manera que los estudiantes y los trabajadores adultos sean más productivos. Puccio lo llama creatividad con “c” minúscula, y está convencido de que este es un talento que todos poseemos. “Somos humanos y tenemos imaginación”, dice. “Estamos programados para ser creativos.”

Fuente original: Can you learn to be creative?

FUENTE: http://www.laimaginadora.com/blog/se-puede-aprender-a-ser-creativo/

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